La ropa de cama, especialmente las almohadas, tenían un olor como a usado. Entiendo que los decorativos no las laven después de casa huésped (porque en la mayoría de alojamientos es así), pero si se debería tener en cuenta el olor de los textiles.
Por las noches hacía frío, se cuela aire por debajo de las ventanas ya que no llegan hasta el suelo y tampoco hay ningún método para aclimatar la habitación.
Por lo demás, todo estaba limpio, la habitación muy luminosa y el personal agradable.